El piloto francés acabó después del primer día de la etapa maratón sin dirección asistida y sin opción de reparar.
Cristina Gutiérrez completó en la etapa 10 una de sus mejores actuaciones de siempre en el Dakar. En un día en el que muchos pilotos sufrieron en la parte mecánica y sobre todo de navegación, la burgalesa hizo un papel sobresaliente junto a Pablo Moreno para acabar 6ª la etapa por delante de todos sus compañeros de Dacia.
Lo que no sabía Cristina es que al acabar la etapa le iba a tocar sacrificarse por uno de sus compañeros de equipo. El Dacia Sandrider de Sébastien Loeb se quedaba sin dirección asistida en los últimos kilómetros, el mismo problema que había tenido Cristina en la jornada 8, el problema era que estaban en mitad de la jornada maratón y que no tendrían asistencia para poder reparar el coche del francés.
Así que el equipo decidió que Cristina tendría que ceder las piezas necesarias para reparar el coche de Loeb, que en esos momentos se encontraba 6º con opciones aún de victoria, por lo que priorizaron la situación de Sébastien.
En ese momento Cristina Gutiérrez y Pablo Moreno estaban fuera del Dakar, pero después de buscar por todo el campamento las piezas que le hacían falta para reparar pudieron solucionar, sustituyendo una pieza y arreglando la otra. Toda esta operación acabó a las 2 de la mañana, con el coche de Sébastien Loeb reparado, y el de Cristina rezando para que aguantase la siguiente etapa.

Al día siguiente después de dormir apenas 4 horas la etapa no empezaba de la mejor manera para Cristina, ya que volcaba nada más empezar en el kilómetro 7, sin consecuencias mecánicas, pero pinchando dos ruedas y se quedándose sin ventanilla del piloto, por lo que toda la etapa Cristina ha pilotado con polvo dentro del coche.
Una montaña rusa de etapa maratón como la ha descrito la piloto española, que por lo menos ha podido completar y seguir peleando por el Top-10 después de caer nuevamente a la posición 14.
Borja Romero.
