Segundo clasificado, ganador de una etapa y sobre todo, demostración de que le puede ganar a cualquiera.
Desde el 2019 Nani Roma no se subía al pódium del Dakar, muchos años en los que su vida ha dado tantas vueltas que uno no se podía imaginar que en el Dakar de 2026 el piloto catalán iba a ser el mejor Ford y quedarse a sólo 9 minutos de volver a ganar la carrera.
Junto a su ya inseparable Alex Haro han bordado un Dakar que como él ha definido se ha corrido a ritmo de F1. Diferencias mínimas, un nivel tanto mecánico, como de pilotos que nunca se había visto y unas velocidades en las etapas que les hacían correr como si fuese un Rallye al sprint.
El año pasado ya avisó ganando una etapa en el estreno de la Ford Raptor T1+, pero el coche aún no estaba preparado para ganar una prueba tan dura, este año si. Sólo un Nasser Al-Attiyah imperial ha podido superar a Nani Roma, que no cree que el catarí haya sido más rápido, si no que en un Dakar tan apretado, los pequeños detalles han marcado la diferencia.
Nani nos ha dejado también una de las imágnes del Dakar, en el penúltimo día después de romper la rueda y dañar la suspensión a 500 metros de acabar la etapa, todo el equipo Ford tuvo que hacer una reparación "in extremis" que pudiese salvar el pódium de la pareja catalana. Ningún compañero de Ford dudó en parar para ayudar a Nani, que incluso acabó llegando a la asistencia remolcado por su amiga Laia Sanz. No podía ser de otra manera, al "hombre bueno", del que nadie tiene ni una mala palabra necesitaba ayuda y allí estaban todos para arroparle. Una lección de vida y de compañerismo que sólo se ve en un deporte como este. Bravo Nani!
Borja Romero.
