
En el Rallye de Montecarlo más dificil de los últimos años, un "jovenzuelo" ha dado una lección a todos.
Se acaban los adjetivos para calificar el fin de semana de Oliver Solberg y Elliott Edmondsson. La segunda vez que se subían ambos al Toyota Yaris Rally1 y la segunda victoria que consiguen en la máxima categoría. En Estonia demostró que tenía la velocidad en un tipo de Rallye que sabíamos que se adaptaba muy bien, pero este Montecarlo nadie lo vio venir.
La victoria de Oliver Solberg no sólo significa ser el piloto más joven en toda la historia en ganar el Montecarlo, significa derrotar a Sebastien Ogier en casa, en su mismo equipo algo que no había logrado nadie ante el campeón del mundo que buscaba su 11ª victoria en Montecarlo.
No se recuerda un "Monte" tan complicado en la última decada, nos imaginábamos que cuanta mayor dificultad, más favorable para los experimentados Ogier, Neuville o Evans, que partían como grandes favoritos. Pero es que Solberg y Edmondsson en los tramos más delicados y más determinantes han marcado la diferencia. Han tenido que jugarsela y también tener la fortuna de los campeones, ya que han salvado varias situaciones dificiles como la salida del TC12, una de las imágenes de la temporada. Donde además después de su visita al prado, ha realizado el mejor tiempo.
En la última jornada con la presión de ganar su primer Montecarlo, Solberg ha cometido también dos pequeños fallos, pero en vez de ponerse nervioso o levantar el pié ha sacado la garra de un campeón para seguir apretando, manteniendo tras de él a un Elfyn Evans que ha realizado también un Rallye fantástico, eclipsado por el sueco pero fantástico.
Sabíamos del potencial, pero no nos imaginabamos que en el Rallye donde más sale a relucir la gestión, la calma y el saber estar en cada momento, Oliver hiciese esta demostración. Ha dicho al mundo que está aquí, preparado para pelear este mundial. Sin palabras.
Borja Romero.