
Se las prometía muy felices Sebastien Ogier al empezar el penúltimo día sobre la nieve sueca, pero en el WRC relajarse es un pecado, y si tu perseguidor se llama Sebastien Loeb alcanza el nivel de delito. Y no es que Ogier se haya relajado, es que Loeb ha salido a morder. La distancia a engullir era notable, pero Loeb ha demostrado una vez más que en 2013 no está de paso.{jcomments on}







