
Un fin de semana espectacular en Cerdeña, en el que el ganador del Mundial 2026 se decidía en el último tramo, cómo no íbamos a estar.
El domingo 4 de Octubre se decidía el Mundial de Rallyes en la bonita isla de Cerdeña. Nosotros después de llegar a la isla el miercoles, si algo teníamos claro es que el domingo teníamos que estar en ese control stop final si o si. Aunque ni en el mejor de nuestros sueños podíamos imaginarnos lo que estaba por ocurrir allí mismo.
El Rallye arrancó con una dinámica que nos podíamos imaginar, los Hyundai arrancaban muy fuertes, pero pagaban el exceso de riesgo que estaba corriendo con diferentes contratiempos que los apartaban de la lucha por la victoria el sábado.
Elfyn Evans se defendía como podía, en un Rallye en el que abrir pista es sinónimo de tener que limpiar mucho y casi imposible luchar por la victoria. Por su parte Oliver Solberg si estaba apretando todo lo posible y cada vez estaba más cerca de lo imposible, poder remontar los 21 puntos que le separaban de Elfyn. Sami Pajari, el tercer candidato al título, se mantenía en un segundo plano esperando el error de ambos.
Así llegamos al domingo, con Solberg buscando la hazaña, el lo tenía claro, debía atacar al máximo para llevarse la victoria y los 10 puntos extra del domingo, no había otra opción. Evans trataba de defenderse y esperar errores ajenos para escalar posiciones, pero en el penúltimo tramo todo iba a cambiar.
Por nuestra parte, ese domingo llegamos a la zona de meta en Argentiera para la primera pasada de lo que luego sería la Power Stage. Lugar idílico con la playa y una vistas increíbles, para nada parecía que lo que se fuese a jugar allí sería un Mundial de Rallyes.
Muchísima gente se agolpaba ya en la zona de meta en esa primera pasada, un lugar en el que se ve bastante zona del tramo, con una bajada y frenada muy pronunciada, donde ya se veían roderas considerables.
Esto iba a marcar mucho este tramo, ya que Thierry Neuville saliendo segundo a tramo, marcaba el mejor tiempo, y sin jugarse nada. Algo impensable en el resto del Rallye, pero que hacía este tramo especial y diferente.
No pasó nada destacable en la primera pasada, era el tramo corto del búcle con sólo 7,1 kilómetros, todo se centraba en la segunda pasada por los más de 23 kilómetros de Osilo-Tergu y posteriormente en la Power Stage claro.
Después de ver pasar los Rally1 y los mejores Rally2, aprovechamos la cercanía con la playa para poder ir a darnos un chapuzón, el día estaba increíble. Cientos de aficionados tenían el mismo plan, por lo que la playa de Porto Palmas se llenó en pocos minutos tanto de aficionados, de trabajadores e incluso de rostros conocidos como eran los padres de Sebastien Ogier o la familia Solberg, que llegaría posteriormente. Y es que desde el agua se veía la meta, vamos, un sueño.
El penúltimo tramo del WRC 2026 lo podríamos ver en directo en la pantalla gigante que tenían instalada en el celebradero justo en la playa. Fresquitos, rodeados de aficionados, con los pies en el agua y pantalla gigante con el WRC....el cielo debe ser algo parecido.
Nos volvimos locos con el pinchazo de Elfyn Evans, no nos podíamos creer de nuevo la mala suerte del británico. En los primeros kilómetros tenía que detener el Toyota para cambiar la rueda y sus opciones de campeonato volvían a reducirse.
Al final de ese tramo las cuentas eran claras, todo se iba a decidir en el último tramo y la pelea era directamente entre los dos candidatos, sin intermediarios, el que acabara por delante en ese último tramo era campeón. Mejor guión para estar en ese control stop imposible.
En esa meta viví uno de esos momentos que no se olvidan nunca, y no fue el final de Oliver Solberg. Compartí esos momentos de tensión previos con una leyenda como Fabrizia Pons y con Pernilla Solberg, la madre de Oliver. Intercambiamos palabras e incluso vivimos juntos esos splits que daban a Oliver como campeón durante el tramo.
Lo que pasó luego todos lo habéis visto. Desde nuestra perspectiva, ya esperando que apareciera el nuevo campeón del mundo, vemos polvo al fondo, pero el coche no aparece y ahí es cuando nos damos cuenta de que algo pasa. Es justo ahí, en la anterior curva y nadie se lo puede creer. Pasan 15 segundos hasta que llega Oliver a meta y se confirma que acaba de perder el mundial a 100 metros de la meta.

La circunstancia hizo que no hubiese en esa meta ninguna celebración, ni de Oliver ni de Elfyn. No vimos a nadie subirse encima del techo del Toyota a celebrar, ni ninguno de los dos salió del coche. Un final de película que tuvimos el honor de presenciar en directo.
Después de eso, todos corriendo hacia el celebradero donde nos encontramos con un Elfyn Evans ya proclamado campeón del mundo, siempre con su caracter reservado, siendo muy respetuoso o simplemente incrédulo con lo que había pasado. Parecía que se le escapaba de nuevo el título, pero esta vez la fortuna estuvo de su lado.

El final de una era, el final de Hyundai y de varios pilotos históricos que no parece que puedan volver disputar un campeonato, como son Sebastien Ogier o Thierry Neuville. Lo que allí se vivió fue sin duda un momento único que quedará para siempre grabado en nuestra retina.
Borja Romero.
Photo: Bruno Romero.
RallyePress.